GRACIAS Y DESGRACIAS DEL
OJO DEL CULO
Dirigidas a Doña JUANA MUCHA, MONTON DE CARNE,
Mujer gorda por arrobas.
Escribiólas JUAN LAMAS, EL DEL CAMISON CAGADO.
Edición de DANIEL LEBRATO, Maestro Oculista.
Quien tanto se
precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque
vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere
de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere
sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda, etcétera.
No se espantarán de que el culo sea tan
desgraciado los que supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren
esta fortuna de ser despreciadas de ella, y él en particular por tener más imperio y
veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien
colocado dél, y más favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la
esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es en medio como el del
sol; su tacto es blando: tiene un solo ojo, por lo cual algunos le han querido llamar
tuerto, y si bien miramos, por esto debe ser alabado, pues se parece a los cíclopes, que
tenían un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de un ojo es
falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su mucha gravedad y autoridad no
consiente niña; y bien mirado es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es
tan claro tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor, tan llanos que
no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo y
dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o
médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en
lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una
camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en una capa,
y por eso se dijo: "Bésame donde no me da el sol". Y no los de la cara,
que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo que no los enturbie, ni relámpago
que no los ciegue, ni palo que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni
tristeza que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja tratar y
manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más ni menos; demás de que
hablaremos que es más necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno
sin ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir.
Lo otro sábese que ha habido muchos
filósofos y anacoretas que, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara,
porque comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde
ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros, muertes,
adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por el pacífico y virtuoso ojo del culo hubo
escándalo en el mundo, inquietud ni guerra? ¿Cuándo, por él, ningún cristiano no
aprendió oraciones, anduvo con sinfonía, se arrimó a báculo ni siguió a otro, como se
ve cada día por falta de los de la cara, que expuestos a toda ventisca e inclemencia, de
leer, de fornicar, de una purga, de una sangría, le dejan a un cristiano a buenas noches?
Pruébenle al ojo del culo que ha muerto muchachos, caballos, perros, etc.; que ha
marchitado hierbas y flores, como lo hacen los de la cara, mirando lo ponzoñosos que son:
por lo que dicen que hay mal de ojo. ¿Cuándo se habrá visto que por ser testigo de
vista hayan ahorcado a nadie por él, como por los de la cara, que con decir que lo vieron
forman sus calumnias los escribanos? Fuera de que el ojo del culo es uno y tan absoluto su
poder, que puede más que los de la cara juntos. ¿Cuándo se ha visto que en las
irregularidades se metan con el ojo del culo?
Lo otro, su vecindad, es sin comparación
mejor, pues anda siempre, en hombres y mujeres, vecino de los miembros genitales; y así
se prueba que es bueno, según aquel refrán: Dime con quien andas, te diré quien
eres. El se acredita mejor con la vecindad y compañía que tiene que no los ojos
de la cara, que éstos son vecinos de los piojos y caspa de la cabeza y de la cera de los
oídos, cosa que dice claro la ventaja que les hace el serenísimo ojo, del culo. Y si
queremos subtilizar más esta consideración, veremos que en los ojos de la cara suele
haber por mil leves accidentes, telillas, cataratas, nubes y otros muchos males; mas en el
del culo nunca hubo nubes, que siempre está raso y sereno; que, cuando mucho, suele
atronar, y eso es cosa de risa y pasatiempo. Pues decir que no es miembro que da gusto a
las gentes, pregúnteselo a uno que con gana desbucha, que él dirá lo que el común
proverbio, que, para encarecer, que quería a uno sobremanera, dijo: "Más te
quiero que a una buena gana de cagar". Y el otro portugués, que adelantó más
esta materia, dijo: "Que no había en el mundo gusto como el cagar si tuviera
besos." Pues ¿qué diremos si probamos este punto con texto del filósofo que
dijo:
No hay contento en esta vida
que se pueda comparar
al contento que es cagar.
Otro dijo lo
descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado:
No hay gusto más descansado
que después de haber cagado.
Los nombres que
tiene juzgarán que no tiene misterio. ¡Bueno es eso! Dícese trasero, porque lleva como
sirvientes todos los miembros del cuerpo delante de sí, y tiene sobre ellos particular
señorío. Culo, voz tan bien compuesta que lleva tras sí la boca del que le nombra. Y ha
habido quien le ha pueto nombre gravísimo y latino llamándole antífonas y nalgas, por
ser dos; otros, más propiamente, le llaman asentaderas; algunos, trancaílo, y no he
podido ajustar por muchos libros que he revuelto para sacar la etimología; lo más que he
hallado es que se debe decir tancahigo, por lo arrugado y pasado que siempre está.
Con más facilidad topé por qué se
decía al lindo ojo del culo "manojo de llaves": por lo redondo del cabo
y muchas molduras que hacen aquel mismo repulgo, y viene bien con los que llaman cofre al
culo, que es darle cerradura.; y en los animales vemos que la Naturaleza les cubre el culo
con la cola o rabo, para que como parte más necesaria y secreta, estuviera acompañado
tapado y abrigado, y con mosqueador para de verano, y en las aves lo mismo. Si miramos su
ocupación, es hacer lo que ninguno nunca hizo ni pudo: pues en este mundo todos hemos
menester a otros para ser proveídos: el alguacil al corregidor, el corregidor al oidor,
el oidor al presidente, el presidente al rey. Pero el culo se provee a sí mismo y aún en
el presidente, servidor por otro nombre (que así llaman al bacín), cosa equívoca a los
derretidos de las damas.
El culo no tiene cosa común, ni aunque
me pruebes que hace cámaras, a imitación de otros muchos, pues lo que él hace son
mojones, que son fin de términos, para dar a entender que en llegando al culo no has de
pasar adelante.
Háceme fuerza que en las almonedas
dicen: "¿Hay quien puje?"; que ni sé si convidan a cagar (propiamente
entonces pujar) o si a comprar; con que es cierto que tiene grandes preeminencias, cuando
se valen de sus voces para otras cosas. Hasta los excrementos o mierda (pasa adelante,
porque no te empalagues con tan dulce plato) son de provecho, pues según defienden los
doctores galenistas y boticarios droguistas, son buenos para desligar Cárdeno y Alberto
los del lagarto para los ojos; los de bestias, que llaman estiércol, es con lo que se
fertilizan los campos, y a quien debemos los frutos; la del gato de Algalia, no hay que
probar ni examinar cuánto es su valor y estimación; la mierda del buey, o boñiga, para
inmensos remedios es provechosa. Esto probado y asentado, ¿habrá curioso alguno que diga
que los ojos de la cara tienen alguna virtud? Luego el ojo del culo, él por sí solo, es
mejor y de más provecho que los ojos de la cara.
Lo que dicen del culo (los que tienen
ojeriza con él) es que pee y caga, cosa que no hacen los ojos de la cara; y no advierten
lo cuitados que más y peor cagan los ojos de la cara y peen que no el del culo, pues en
ellos no hay sueño que no lo caguen en cantidad de legañas, ni pesadilla o susto que no
meen en abundancia de lágrimas, y esto sin ser de provecho, como lo que echa el culo,
como ya queda probado.
Lo del pedo es verdad, que no lo sueltan
los ojos; pero se ha de advertir que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que
indigno de ella. Y, para prueba desta verdad, digo que de suyo es cosa alegre, pues donde
quiera que se suelta anda la risa y la chacota, y se hunde la casa, poniendo los inocentes
sus manos en figura de arrancarse las narices, y mirándose unos a otros, como matachines.
Es tan importante su expulsión para la salud, que en soltarle está el tenerla. Y así,
mandan los doctores que no les detengan, y por esto Claudio César, emperador romano,
promulgó un edicto mandando a todos, pena de la vida, que (aunque estuviesen comiendo con
él) no detuviesen el pedo, conociendo lo importante que era para la salud. Otros dijeron
que lo había hecho por particular respeto que se debe al señor ojo del culo.
Pues decir que no es bullicioso un pedo,
¡bueno es eso! ¿Hay cosa de más gusto que ver en un concurso grande, si se suelta uno,
el rumor que mete y qué agudos acuden todos a taparse las narices, como está dicho, y
otros que más lo huelen, haciendo la disimulada toman tabaco?
Y es probable que llega a tanto el valor
de un pedo, que es prueba de amor; pues hasta que dos se han peído en la cama, no tengo
por acertado el amancebamiento; tambien declara amistad, pues los señores no cagan ni se
peen, sino delante de los de casa y amigos. Y un portugués preguntado cuál era la parte
principal del cuerpo dijo que el culo, que se asentaba primero que nadie y aunque fuese
delante del rey.
Los nombres del pedo son varios: cuál le
llama "soltó un preso", haciendo al culo alcaide; otros dicen: "fuésele
una pluma", como si el culo estuviera pelando perdices; otros dicen: "tómate
ese tostón", como si el culo fuera garbanzal. Otros dicen algo crítico:
"cuesco", derivado de la enigma; y otros han dicho: "Entre peña y peña el
alba, río que suena". De aquí se levantó aquel refrán que dice: "Entre dos
peñas feroces, un fraile daba voces". Y finalmente, dijo el otro: "El señor
don Argamasilla cuando sale chilla".
Baste ya de probanzas de la nobleza del
señor don Pedo y pase por ahora plaza de don caballero que porque no digan me revuelco
demasiado no le acoto con otros muchos lugares y autoridades.
Dejo de tratar de los pedos degollados, si
bien con esto conocerán de su hidalguía y caballería y grandeza que tiene el culo en
este caso. Pues su fortaleza ¿quién la encarecerá?, si es tanta que el sólo limpiarse
con un paño delgado se deja de modo por las dos partes, que es más difícil de tomar que
la inclusa.
Y, volviendo a los demás sentidos, digo
que lo que se queda en el pañuelo de la boca es gargajo, y lo de las narices moco, y lo
de los ojos legañas, y lo de los oídos cera; pero lo queda del culo en la camisa es
palomino, nombre de ave muy regalada. Fuera de que los ojos no tienen cosa señalada con
que limpiarse; que a veces piden el pañuelo prestado a las narices y a la boca, y otras
se limpian con las manos, y al mismo tenor los otros sentidos. Mas volviendo al culo,
¡qué de firmas de grandes señores ha iluminado! ¡Qué papeles de los más íntimos
amigos no ha visto! ¡Qué de libros de los hombres más doctos ha gastado! ¡Qué de
billetes de damas ha firmado! ¡Qué de procesos importantes ha manchado! y, ¡qué de
camisas de Cambray y Holanda ha teñido! Y al fin le han servido de limpiadera las mejores
y más hermosas manos del mundo, según aquel:
La mano de marfil es muy forzoso
que al culo de su dueña haya llegado.
Y lo merece
todo, porque también, sin ser abeja, hace cera o cerote (que así dicen de los medrosos).
Hasta las melecinas deben su ganancia al
ojo, que aunque no ve, algunos dijeron que veía Fulano la luz por el ojo del culo de
Zutano. Y en verdad que no es vista que invidiar
De si tiene alguna gracia o no los culos
sería largo de contar, baste decir que culos que se conocen, en la calle se saludan.
Marcial dice que son saludadores compressis narebus Joven salutat, que en español quiere
decir: represando las nalgas saluda a Júpiter, tratando de uno que se peió y por eso
algunos le dan tanta antigüedad que dicen: ¿Qué tiene que ver el culo con el pulso?
Como si dijeran de una cosa que no da cuidado ninguno y muy con verdad comparándola a
otra que de cada accidente se desconcierta.
Y si nos dilatamos en esta materia será
proceder infinito, sólo digo que en cuanto he hablado y ponderado del culo aunque me
queda el rabo por desollar, que sus gracias son muchas y muy dignas de ponderación, como
no son menores sus desgracias siguientes:
DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO
PRIMERA DESGRACIA
Enseña un ayo
mugriento la lición a un descuidado niño. Encomiéndasela a la memoria y como potencia
vil pásasele y jugando, olvida y en pena de lo que pecó la memoria abre el culo a
azotes.
SEGUNDA
Va un estudiante un madrugón a una viña, vendimia
a la mitad de ella, lleva un lagar en el estómago, topa con una fuente, y porque se lo
pide el gusto bebe hasta hartarse: pícase la sed y deshácese en cámaras y págalo el
ojo del culo.
TERCERA
El otro mesurado o engullidor miserable, por comer
de balde llenó tanto el estómago que se ahitó movido del apetito y págalo el culo a
puro jeringazos.
CUARTA
Tiene un mal curado enfermo modorra y porque el
humor se le ha apoderado de los sentidos y los descuidos que tuvo el poco prevenido
médico, lo paga el culo a puro sanguijuelas que lo sajan vivo.
QUINTA
Sábese, según doctrina de muchos filósofos, que
el regüeldo es pedo malogrado y que hay algunos tan desdichados que no se les permite
llegar al culo, así lo enseña Angulo que no ha acabado de salir por la boca cuando le
dicen todos: "¡Vaya a una pocilga!", y cuando sale por el ojo del culo todo es
aplaudido y cuando más le dicen cuerno, como otro tenía costumbre de decir cuando uno se
peía "¡cuerno! por ahí comas carne y por la boca mierda, y papa te vea la madre
que te parió porque te vea más medrado; en las sopas te lo halles como garbanzo, con esa
música te entierren, sabañones y mal de gamones, coz de mula gallega, por donde salió
el pedo meta el diablo el dedo, la víbora el pico, el puerco el hocico, el toro el
cuerno, el león la mano, el cimborrio de El Escorial y la punta de mi caracol te metan
amén".
SEXTA
Da el otro extranjero en caballerear, bizarrear y
servir a damas y traer mucha bambolla y fausto, falta a los negocios y pierde el crédito
y lo que pecaron los miembros genitales lo paga el inocente culo. Pues al punto dicen:
"Fulano ya dio de culo".
SEPTIMA
Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en
tiempo de todos y por más cuidado que pone en las chinas o piedras que están
descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en guija, resbálase el pie y hace
pedazos el pobre culo y de más a más se hace una plasta de todo que le coge de pies a
cabeza.
OCTAVA
Da el otro pobre a la medianoche en tiempo de
invierno una correncia o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene no se
acuerda bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la lumbre tropieza en él y hace
pedazos las piernas y el culo, cobrando con esta desgracia enfremedad para muchos días.
NONA
Tan desgraciado es el culo que hasta los animales
les muerde el lobo por él y en las monas se ve que porque quieren descansar y sentarse a
menudo se llenan el culo de callos y por eso han dado en decir: "Fulano tiene más
callos que culo de mona".
DECIMA
Viene el otro picarón a sentir el calor del verano
y porque yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla una
horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina de matarlas con unas
tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser
puerco abre a tijeretazos el pobre culo.
UNDECIMA
Viene la otra pobre casada o doncella a descubrir
más de lo que fuera menester su natural inclinación de ser puta, tiene celo de ello el
galán y causa cuidado al marido y por dar a entender que conocen la fragilidad y
imperfección del sujeto, dicen: "de res que se mea el rabo, no hay que fiar".
DUODECIMA
Dale al otro una apretura en la calle o cógele en
la comedia, sale con priesa a buscar dónde desbuchar, y porque no llegó tan presto a las
necesarias o le embarazó algún nudo ciego, emplástase o embadúrnase de mierda el pobre
culo.
DECIMOTERCERA
Viene el otro estudiante o platicante de medicina y
al ir a ordenar un medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del ojo, y
ella por darle gusto y apagar el fomes de la concupiscencia y titilaciones venéreas,
empieza sus cernidillos y bamboleos, diviértese con el gusto y acribilla a golpes el
pobre culo de escalón en escalón.
DECIMOCUARTA
Vienen las Carnestolendas, alégranse las gentes en
diferentes festines y por no más de antojo de muchachos o pasatiempo de hombres ociosos
pagan los culos de los perros atándoles a la cola mazas diferentes.
DECIMOQUINTA
Vese el otro pobre condenado toreador de a pie
embestido del toro, vuélvese para huir, túrbase o no salen los pies con presteza y por
no salir ellos presto degárrale el toro el pobre culo.
DECIMOSEXTA
Va una vieja a echar una ayuda a un enfermo, ve
poco, no la ha templado bien, encájasela dos dedos del culo, y dale entre las nalgas con
ella, escáldale el culo que paga el pobre el descuido de la vieja borracha.
ULTIMA DESGRACIA
Finalmente, tan desgraciado es el culo que siendo
así que todos los miembros del cuerpo se han holgado y huelgan muchas veces, los ojos de
la cara gozando de lo hermoso, las narices de los buenos olores, la boca de lo bien
sazonado y besando lo que ama, la lengua retozando entre los dientes, deleitándose con el
reir, conversar y con ser pródiga y una vez que quiso holgar el pobre culo le quemaron.
GRACIAS Y DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO
Edición de Daniel Lebrato
Padilla. Libros. Editores & Libreros. Sevilla, 1996
El manuscrito se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid
AUTOR: Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) |