| Mi experiencia me dice que, salvo honrosas excepciones, somos los pintores gente
de mal vivir, niños grandotes que hemos recunciado al severo raciocinio de nuestros
coetáneos y más nos seduce matar el tiempo jugando con el sexo de los ángeles. Intuyo que es la
mejor manera para contrarrestar la abundante sangre de los telediarios. Lo cierto es que,
entre el derroche de bestialidad noticiable por una parte y, por la otra, la ineludible
"náusea vital", no nos queda otra alternativa.
Al
sufrimiento de cada día hay gente que le añade, por puro placer, sufrimientos nuevos. No
es nuestro caso. A nosotros ya nos parece excesivo un puto dolor de muelas. ¡Que nadie
nos quite el derecho a un poco de anestesia angelical!
Une tu
imaginación a la nuestra y hagamos volar por los aires, de una jodida vez, a tanto
angelito tontorrón, a tanto erudito sin escrúpulos, a tanta pluma de ala almidonada.
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