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Cuaderno LiterarioTexto 11

 
Antecedentes españoles del net-art
NOZAL

Diario 16. 19 de junio de 1986

Se viene citando, como entecedente del net-art, la experiencia americana del E.A.T. (Experimental Art and Technology) celebrada a finales de los años sesenta, una experiencia que perseguía alentar la colaboración entre las artes y la industria, para lo cual intentó sin demasiado éxito la implicación de personas como Andy Warhol o Robert Rauschemberg. Sólo en uno de los textos que han caído en mis manos, tras señalar el antecedente del E.A.T., se cita a otros dos paises como precursores indiscutibles: Australia y Alemania. El texto al que hago referencia fué publicado en Internet por El Aleph, traducido de Rizhome. Fue una pequeña sorpresa que se desvaneció en el instante de conocer al autor de tales afirmaciones, Jeffrey Shaw, considerado en su país -Australia- como uno de los pioneros en el arte de la realidad virtual (de Jeffrrey Shaw es conocida su instalación de 1988 titulada "Legible City"), a lo cual es preciso añadir su reciente condición de Director del Instituto de Medios Visuales del ZKM de Karlsruhe... ¡en Alemania! Ahí radica, en consecuencia, la inclusión de estos dos países como antecedentes históricos del net-art, si bien es una inclusión traída por los pelos y que, en tanto no se estudie comparativamente la aportación de terceros países, como España, ha de permanecer en cuarentena.

1968:
He dicho España, sí. Conviene ir señalando algunos sucesos acaecidos en nuestra geografía, y ya lejanos en el tiempo, como antecedentes del llamado net-art. No estará de más que el futuro historiador, sin duda al corriente de nuestra secular desventaja, reduzca diferencias calificando suficientemente alto el esfuerzo realizado en el año 1968 por un grupo de artistas españoles, convocados por el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid para enfrentarse por vez primera a los conceptos de arte y computación, cuando hablar de computadores, no ya en nuestro país si no en cualquier otro, era hablar poco más que de la cinta perforada. Fue una solicitud becaria del pintor Manuel Barbadillo lo que desembocó en la creación de un seminario para la Generación Automática de Formas Plásticas, impulsado desde su origen por Ernesto García Camarero y apoyado por los arquitectos Seguí de la Riva, de las Casas Gómez, de la Prada Poole, Searle, así como por el crítico de arte Aguilera Cerni. El resultado de este primer Seminario se concretó en una exposición denominada "Forma Computable", celebrado en el hoy desaparecido Centro de Cálculo y que reunía obra de Alexanco, Amador, Elena Asins, Barbadillo, Gerardo Delgado, Gómez Perales, Equipo 57, Tomás García, Lily Greenham, Lugan, Quejido, Abel Martín, Eduardo Sanz, J. Seguí, Soledad Sevilla, Sempere e Yturralde.
De aquella experiencia, que inexplicablemente duró tres años, surgieron algunas obras más o menos afortunadas y una escasa divulgación internacional. Después llegó el silencio.

1986:
La explosión del arte virtual se produce a mediados de los ochenta y principios de los noventa. La prensa especializada se entera al fin de que es posible la creación de arte virtual y se producen las primeras instalaciones interactivas por ordenador. "Legible City", la obra de Jeffrrey Shaw citada anteriormente, es de 1988. De aquella época son también las obras de Perry Hoberman, Lynn Hershman y Ken Feingold, por citar a algunos de los que exploraban entonces las posibilidades de las nuevas tecnologías... algunos de los que, desde fuera de España, investigaban las NNTT. Es importante el subrayado porque en nuestro país apenas media docena de personas habíamos derivado nuestro trabajo creativo hacia las llamadas nuevas tecnologías y, en ningún caso, las obras resultantes fueron exportadas. La única e importante excepción, que ya he citado en otros artículos, fue la exposición "Procesos", de 1986, que inauguraba el Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid y que dió a conocer la obra de Juan Carlos Eguillor ("Las Meninas"), realizada con el apoyo tecnológico de Fundesco y la de Tomás Nozal ("Proceso RASA"), realizada con la estructura CAD de INESCOP, el Instituto Español del Calzado de cuyo Departamento de Diseño era por entonces responsable.
En 1986 ya estaba en el ambiente la sensación de que "las nuevas tecnologías revolucionan la cultura", parafraseando un titular de Diario 16 que recogía información gráfica sobre la obra de Tomás Nozal antes citada y sobre la cual, Luis G. Lacruz explicaba: "... En sí mismo, el proceso creador asistido por ordenador se convierte en la obra, que ya no es percibida por Nozal como momento puntual o culminación, sino precísamente como momento de una secuencia abierta a nuevos estudios y posibilidades"

1998:
En consonancia con este sentir, a lo largo de estos años se han venido desarrollando múltiples experiencias cuyo factor común puede resumirse en las siguientes cualidades: origen creativo, ejecución virtual, desarrollo abierto, interacción. Lo que entonces era designado de diferentes maneras -"El mundo era tan nuevo que para nombrar las cosas había que señalarlas con el dedo" (o algo parecido, cito de memoria), así empieza Gabriel García Márquez sus Cien años de soledad-, parece que va tomando una definición que lo designa y lo diferencia: net-art. Ahora, próximos al año 2.000, inmersos en la era de la información, con la red internet como bandera, nuevas vías de investigación y de producción consolidarán el llamado net-art. Y a tal consolidación no le ha de ser ajena la aportación de importantes teóricos españoles, como es el caso actual de José Luis Brea, Ricardo Echeverría o Luis Fernández, a la sazón mantenedores de la revista virtual de arte y pensamiento contemporáneo El Aleph y creadores de la edición 98 de Arco Electrónico, un foro de debate donde podrá escucharse a José Ramón Alcalá (Museo Electrografía, Cuenca), Antonio de las Heras (Universidad Carlos III, Madrid) y Xavier Berenguer (Pompeu Fabra, Barcelona), quien ya participara igualmente en la experiencia citada de 1986 (Procesos).
A modo de resumen: El net-art empezó a finales de los sesenta en dierentes países, incluyendo España, como ya quedó dicho al principio de este artículo. Pasado el período de silencio que lleva hasta medidados los ochenta, también nuestro país incorpora nombres, obras y actividad al desarrollo de lo que ya hoy día es claramente una disciplina específica dentro de las artes, el net-art, si bien todavía necesitará cierto ajuste intelectual que, a la vista de los nombres citados anteriormente, presumimos tendrá igualmente marchamo español. En cualquier caso, es hora de que los teóricos historicistas vayan sumando un país a la génesis del net-art: Australia y Alemania sí, pero también España.
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> Ilustración que encabeza el texto: Diario 16. 19 de junio de 1986
> Este artículo fue publicado en el periódico "El Norte de Castilla" (7 junio 1998)
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