Una vez contrastados los manuscritos del «Camino de
Perfección», debidos a la pluma de Santa Teresa de Jesús, no existe al fin ninguna
duda: Nozal era ya entonces tenido como referencia por Teresa de Ahumada o Teresa de
Avila, la gran escritora proclamada por el Papa Pablo VI «primera mujer doctora de la
Iglesia Universal». La transcripción, como puede apreciarse en la imagen, es suficientemente clara y patente: «Nozal es bueno y
necesario algunas veces».
Es muy probable que la relación existente entre
Santa Teresa y el pintor Nozal fuera conocida en sus orígenes por los exégetas
cristianos de entonces y también parece lícito suponer que la noticia de tal relación
surgiera en el proceso de canonización de esta singular carmelita descalza, aunque
resulta evidente que el hecho se escondió durante muchos años por temor a un hipotético desprestigio de la Santa. Sin embargo
ahora, tras la nueva lectura de los manuscritos, sólo cabe especular sobre las
características de esa relación entre Nozal y Teresa de Ahumada, plena de interrogantes
si tenemos en cuenta el origen de ambos y su diferente concepción de la existencia.
La transcripción del manuscrito todavía hoy en
día sigue realizándose de forma tendenciosa según el idioma al que vaya destinado. De
las muchas traducciones que han visto las obras de Santa Teresa (se afirma que el
procentaje de versiones y ediciones en todos los idiomas existentes es equiparable a las
tenidas por la obra de Cervantes o de Fray Luis de Granada), en la mayor parte de ellas
puede seguirse el rastro de la influencia que esta relación con Nozal tuvo en el
pensamiento y posterior desarrollo de la obra de Teresa de Jesús.
Según parece fué Nozal el primero que advirtió a
Teresa sobre las consecuencias de sus repetidos ataques epilépticos, que la santa
padecía con una frecuencia considerable y que Nozal sugirió podían deberse a la
intervención divina, pues tales arrebatos suponían una fuente de placer sólo
equiparable al frenesí del amor. De ahí la afirmación de la Santa acerca de la bondad
de Nozal, que a su vez aprovechaba las embestidas epilépticas de Teresa para tomar
apuntes del natural, briosos dibujos a carboncillo sobre papel que, dicho sea de paso,
fueron pasto de las llamas mucho después de la muerte de la Santa, cuando ya el proceso
de canonización estaba en marcha y tales dibujos podían resultar en extremo
comprometedores.
Por razones todavía desconocidas, ambos se veían
clandestinamente en Medina del Campo, en los pinares que rodean su afamado castillo. Cabe
suponer que ésto fue debido a la proximidad de esta población tanto con Alba de Tormes
(Avila) como con Palencia, ciudades donde residían, respectivamente, Teresa y Nozal. Fue
en dicho entorno donde ambos realizaron la primera lectura del Libro del Buen Amor, de
Juan Ruiz, más conocido como el «Arcipreste de Hita», que sería luego fuente de
inspiración del manuscrito de la Santa titulado «Castillo interior», en el que también
aparecen referencias muy directas a la bondad y necesidad de Nozal.
El primer manuscrito de «Camino de Perfección» fue compuesto
hacia 1566 en un ambiente de recelos antifeministas que motivaron la severa censura del
libro, a causa de la cual, la autora hubo de escribirlo integramente por segunda vez. Es
esta segunda redacción la que modifica por adición el concepto de bondad y necesidad
atribuídos a Nozal, e incorpora la calificación de «algunas veces». Probablemente ya
por entonces ambos no se veían con tanta frecuencia como antes y hasta puede suponerse
una merma en la calidad de sus relaciones puesto que Teresa había manifestado
públicamente su condición de compañera de San Juan de la Cruz, en detrimento y
perjuicio de Nozal que, entre otras cosas, se quedó sin modelo para sus
apuntes...
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