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Conversación
en voz alta
Eduardo
Úrculo y Abbé Nozal
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Grabado
para COMPLETART |
Fotografía:
Guillermo Pascual |
En el
estudio de Úrculo, en Madrid, un día de
febrero del 2001
DE LA
INMORTALIDAD DE LOS GATOS Y ALGUNOS COLEÓPTEROS
- Abbé Nozal:
Qué insistencia en la inmortalidad y en
la transcendencia. Y aquí estamos:
inmortales... sólo hasta la muerte. ¡Sublime
paradoja: Úrculo será inmortal hasta que
se muera!
- Eduardo Úrculo:
Sí, claro... esto de la inmortalidad es
una cosa absolutamente humana. Hemos
progresado para ser inmortales. La
historia de la humanidad no ha sido
inocente. Sabiendo que somos mortales, sin
embargo soñamos con y trabajamos para la
inmortalidad. La inmortalidad es aquello
que nos transciende y ese es el sentido
con el que han funcionado las dos grandes
vertientes de la espiritualidad, una es la
religión y otra es el arte. Todos
llegamos a ese momento en el que somos
conscientes de que vamos a morir. Los únicos
inmortales son los perros porque ellos no
saben que se mueren.
- Abbé Nozal:
Disculpa, no solamente los perros, los
gatos también. Casi todos mis gatos son
inmortales.
- Eduardo Úrculo:
Sí, claro... y algunos coleópteros.
- Abbé Nozal:
La certeza de la muerte inventa dioses. Mi
gata Sor Puchi de Jesús es la única gata
mortal porque reza, la única excepción
felina de la inmortalidad.
- Eduardo Úrculo:
Nosotros somos los únicos animales que
sabemos que vamos a desaparecer, y ante la
angustia que esa certeza nos produce
creamos arte, creamos dioses, nos
inventamos cielos e infiernos, premios y
castigos eternos, etc.
- Abbé Nozal:
De modo que ni siquiera me dejas la
excepción de Sor Puchi. Bien, accedo,
pero conste que esa jodida gata se ha
inventado el románico y maúlla a los
contrafuertes como si fueran dioses. Por
cierto, algunos gilipollas esotéricos
utilizan al gato como detector de
fantasmas: aseguran que los gatos, cuando
se quedan absortos ante el vacío, en
realidad es que están fijos ante un
fantasma.
- Eduardo Úrculo:
Tú y tus gatos. ¿Sabes que Marruecos está
plagado de gatos? Estuve allí en
noviembre pasado y me llamó la atención
este fenómeno. Allí abundan en mayor
cantidad que los perros y eso se debe a
una creencia popular según la cual, si en
una casa hay perros, es una casa donde no
entran los ángeles. El perro impide la
entrada al ángel. Podrás suponer que, en
consecuencia, el gato campa por sus
respetos en calles y plazas.
- Abbé Nozal:
Era el animal preferido del Profeta.
Mahoma tenía una gata llamada Mussa y era
tal el aprecio que le dispensaba que, en
cierta ocasión, habiendo terminado este
sus oraciones y debiendo partir, demoró
su viaje porque Mussa se había quedado
profundamente dormida sobre la bocamanga
de su levita. Y como el plácido dormir de
la gata se prolongara, el gran Profeta
prefirió cortar suavemente su manga antes
que despertarla.
- Eduardo Úrculo:
De modo que la tradición musulmana
favorece al gato...
- Abbé Nozal:
Yo lo eché en falta en aquellas
composiciones tuyas (aunque posteriormente
has pintado algún gato), en aquella
memorable exposición del ya lejanísimo año
1977. Fué en aquella exposición donde
nos conocimos, ¡qué jarro de agua fría
constatar que ha pasado tanto tiempo!
- Eduardo Úrculo:
Sí, hemos superado la fecha de caducidad.
LA PINTURA
COMO ELEMENTO LÚDICO
- Abbé Nozal:
Recuerdo perfectamente esa exposición,
recuerdo todos y cada uno de los cuadros.
Fue tu consagración y a la vez, yo creo,
el comienzo de la evolución que llega
hasta hoy.
- Eduardo Úrculo:
Aquello fue la eclosión de un trabajo
realizado durante algunos años, el
resultado de un modo de hacer y de
pensar... ten en cuenta que en España
entonces, temáticamente, todos éramos
obsesivos... En cierto modo yo lo he sido
siempre. Coger un tema y desarrollarlo: el
desnudo femenino. Desde la ausencia o
desde la escasa presencia en la pintura
española, salvando excepciones más que
notables, como la "Venus del
espejo" de Velázquez. No entro en
las cuestiones de tipo moral que motivaron
esa ausencia, sólo digo que a mí esa
ausencia me servía de acicate, de estímulo.
El desnudo lo tomé como bandera, como
distintivo iconográfico del Ürculo de
entonces. Fue la consecuencia de un período
anterior en el que dominaba la pintura
negra, un período muy enraigado en la
España neocastiza, de toreros, en aquella
España dominada por la presencia de la
iglesia y de las fuerzas del orden, una
España muy aldeana, muy gris y muy
aburrida. Cierto que entonces había
pinchos de tortilla, pero es que, a
cambio, en Europa había Modigliani, Van
Gogh, Gauguein, había teatro y cine, en
fin, para qué seguir.
- Abbé Nozal:
Entonces surgió la belleza de aquellas
mujeres desnudas, insinuantes, apenas
tapadas por el pliegue de una cortina o
por un cojín...
- Eduardo Úrculo:
Sí, aquella exposición mía de finales
de los setenta fué una catarsis. Y ayudó
publicitariamente algún pacato comentario
sobre pornografía y cosas de ese estilo,
en fin, las bobadas de aquella época que
eran de una ingenuidad asombrosa, propias
de unas autoridades políticas que eran más
ingenuas que otra cosa. Pero sí, claro,
te reprimían, había censura, te ponían
un cruz y ya no vendías.
- Lo cierto es que llegó
la primavera democrática y aquella
exposición de la galería Multitud, una
galería muy importante entonces, recuerdo
que estaba en la calle Claudio Coello, fue
una exposición alegre, donde había una
exaltación del culo, de los desnudos...
Era en buena medida la exaltación de las
libertades que entonces empezábamos a
disfrutar, el salir a la calle y abandonar
la clandestinidad en lo político y en lo
cultural.
- Abbé Nozal:
Yo te recuerdo en medio de una gran
fiesta, y créeme que eso resultaba
sorprendente entonces. No sé si tanto
como los culos y las tetas que pintabas en
tus lienzos, rodeados de floreadas túnicas
y confortables almohadones, las ubres
enormes de unas placenteras vacas que ya
nunca más estarían tan cuerdas, los
bodegones... Recuerdo que sentí la
presencia de Epicuro y esa sensación, en
lo que a tu nombre se refiere, permanece.
Era o podría haber sido la estética de
las Mil y Una Noches...
- Eduardo Úrculo:
Bueno sí, también de aquella época son
los bodegones frutales y el período de
las vacas, entre los 70, 75, donde tal vez
asomaba el rito de la fertilidad, un poco
el mito de Afrodita... Aquello fue sin
duda un interludio, algo entre un primer
período negro, de crítica social y de crítica
política, y la obra posterior. Pero
cargado de intención, siempre hubo
intencionalidad en mi obra, ya fuera el
desgarro o la rabia, ya la utilización de
la pintura como elemento lúdico.
- Abbé Nozal:
Y yo creo que eso es precísamente lo que
te caracteriza a ti especialmente y lo que
caracterizó a toda una generación, en la
que me incluyo. La afinidad que siento
hacia tu persona es en realidad la que
siento por tu obra, es consecuencia de mi
propio compromiso con la pintura,
igualmente lúdico, pretendidamente
festivo, como es tu caso.
- Eduardo Úrculo:
Sí, claro, yo no soy un pintor del dolor
sino al contrario, del placer. Es mi
manera de ser y de pensar, lo cual no
inhabilita otras actitudes, pero para mí,
siempre lo he dicho, enfrentarme a la
ejecución de una obra significa evadirme,
escaparme de la realidad. Por eso no pinto
tragedias y sí, me considero un pintor de
lo lúdico, de lo festivo, de lo gozoso. Y
esto es consciente, no es una cosa que
sencillamente surge así, como los
geranios en el campo.
- Era más difícil en la
etapa anterior, más goyesca, más en la
llamada tradición española, pero aún así
mantuve cierta atipicidad, en tanto que
inevitablemente soy español pero, podría
decirse, un español atípico por cuanto
el empleo del color, la intención, etc.
Aunque también es verdad que la
interpretación que se hace de la llamada
pintura española es una interpretación
muy maniquea.
- Abbé Nozal:
Se dice que es telúrica, lúgubre,
tenebrosa...
- Eduardo Úrculo:
Eso se dice, eso está en las raíces del
mito pero yo no creo que sea así.
Velazquez es un colorista impresionante,
como Goya y los demás grandes pintores.
Sin embargo sigue interpretándose que ser
pintor español significa pintar en blanco
y negro porque eso está en la tragedia de
la metafísica española. A tal sentido me
refería al afirmar que soy un pintor atípico.
EL ARTE VIVE
UN GENERAL ENTONTECIMIENTO
- Abbé Nozal:
Pero, al margen del pasado, que bien
pasado está y que cuestiona incluso el
aspaviento de cualquier tipismo, ¿no
tienes la sensación, como a mi me pasa,
de que el futuro ya no amenaza, de que ha
perdido una de sus máximas cualidades,
cual es la incertidumbre? ¿No crees que
el desarrollo de tu propia labor
profesional, como artista, es más que
nunca una isla?
- Eduardo Úrculo:
El futuro personal es algo tan misterioso
que no me lo planteo. Mi futuro pueden ser
cinco minutos, de modo que ni siquiera lo
cuestiono. Respecto al futuro del arte, yo
creo que estamos en uno de los momentos de
la historia del arte de mayor
entontecimiento público. Hemos dejado atrás
los distintos movimientos y vanguardias
del siglo XX, que han sido muchos, magníficos,
prósperos, abundantes y variados. Sin
embargo
- llevamos dos décadas
como girando alrededor de un tiovivo tonto,
en el que abundan los mimetismos. Resulta
que un pintor de Burgos no se diferencia
en nada de otro que vive en Manhattan,
porque ambos digieren y regurgitan la
misma información. ¿La cuestión, pues,
va a reducirse a estar informado o
desinformado?
- Abbé Nozal:
Además del sueño de la razón, ahora es
el exceso de información el que produce
monstruos. ¿O será que hace cien años
el mundo del arte era geográficamente más
pequeño (París)?
- Eduardo Úrculo:
Y en cierta medida pasaba algo parecido,
aunque a otra escala. En el París de
1910, o en la Alemania de la primera
guerra, en Italia e incluso en España, a
pesar de que vivió tan de espaldas a las
vanguardias, tan lejana de aquella
modernidad que era París. El ejemplo más
claro lo tienes en el cubismo: había una
legión de pintores, miles, trabajando el
cubismo, de tal forma que era imposible
distinguir la obra de ninguno de ellos.
Incluso del los tres que pasaron a la
historia, Picasso, Gris, Braque, es a
veces difícil distinguir la autoría.
- Abbé Nozal:
Bueno, cierto, son otros factores los que
luego destacan una obra sobre otra. En
cualquier caso entonces, al margen de la
disciplina, la tendencia o el estilo, el
artista nunca hizo dejación del
contenido. Actualmente sí. Actualmente el
contenido es ajeno a la intención, metido
muchas veces con calzador, dictado por
terceros.
- Eduardo Úrculo:
Es que en este final/principios de siglo,
han aparecido unos nuevos elementos como
la decoración, el estilismo, el
escaparatismo, en fin, las llamadas desde
siempre artes decorativas que, aún siendo
muy lícitos, han adquirido en estos diez
últimos años una hegemonía tal que, a
su lado, quienes aún pintamos cuadros
parecemos unos primates que apenas si hubiéramos
salido de las cuevas de Altamira. De modo
que ahora, por poner un ejemplo, con el
dinero de todos los contribuyentes el
Reina Sofía le paga a una niña de Bilbao
para que vaya al Museo y monte una cafetería,
con luces, muy bien, todos con gafas
negras por la noche... en fin, muy bonito
todo.
- Abbé Nozal:
No me interesa en absoluto ese tipo de
instalaciones. El escaparatismo sale del
escaparate para jugar con el concepto.
Bueno, bien, que valga la primera vez,
pero es que ya van dos mil. Borrón y
cuenta nueva.
- Eduardo Úrculo:
No se trata de negarlo todo de un plumazo,
porque tenemos muy buenos conceptualistas,
pero de ahí a que no se vea otra cosa más
que instalaciones, tablitas por todos
lados, tubos de neón, un poco de alambre
y un montón de piedras, ésas que no
falten... yo no sé por qué coños
siempre hay un montón de piedras en estas
instalaciones...
- Abbé Nozal:
Joder, lo de las piedras es tan cierto...
No hay feria que no intente una sesión de
adoquines, canto rodado o ladrillo cara
vista. Pero es que lo entretenido está en
la literatura que adorna al pedrusco, es
ahí donde se esconde la verdad revelada.
Primero te enteras y luego te llevas la
piedra a casa.
- Eduardo Úrculo:
Pues es verdad, me parece una tontería.
Hablamos de dos mundos irreconciliables, y
el de estos autores, todos iguales, es el
mundo de una generación más joven, pero
también más pobre y decadente.
- Abbé Nozal:
En el futuro, pues ¿todo lo que no es
tradicion es plagio?
- Eduardo Úrculo:
Lo dijo Eugenio D'ors y va a misa. Claro,
la tradición seguirá vigente porque la
gente tiene necesidad del arte -el arte se
ha convertido en un bien de consumo-, de
modo que el pintor seguirá existiendo y
el cuadro también, en tanto obra y en
tanto producto. Y al fondo, la silueta de
los Museos, que reservan para sí esa
parcela inalcanzable de los grandes
colosos del arte, como Modigliani, Picaso,
Van Gogh, etc, cuyos precios de mercado
son impensables para el gran público.
- Abbé Nozal:
El Museo encarna la teoría de la pirámide.
Del trinitario bueno-bonito-barato
hasta el binomio excelente-caro.
¡Y tantas veces vacío! ¿No crees que el
artista ha abandonado su responsabilidad y
ese hueco ha venido a cubrirlo el crítico
de arte, el llamado experto? Ahora abundan
por doquier estos expertos, y no me extrañaría
que convirtieran en disciplina colegiada
esa función de árbitros, pues de ese
modo quedarían capacitados para regular
en exclusiva la dirección de Museos,
Galerías de Arte, Comisariado de
exposiciones, etc., o sea igual que ahora
pero con Seguridad Social y exenciones
fiscales. Ellos son quienes imponen el
criterio estético que luego siguen al
tropel una legión de artistas.
- Eduardo Úrculo:
Totalmente de acuerdo. Antes el mundo del
arte distinguía tres estadios: la propia
pasión del artista -un pasión chamánica-,
luego la acción del marchante, luego la
elección del cliente. Esto ahora se ha
vuelto muy complejo. Han surgido otras
clases, como la del comisario
-nombre horroroso de reminiscencias
franquistas espeluznantes-, la del curator,
en fin, clases emergentes que dictan y
descubren los nuevos valores, aunque todo
ahora se haga en función de lo efímero,
que curiosamente es lo más fácil, lo que
no requiere esfuerzo ni capacitación. El
hecho de trazar un dibujo en un papel
exije esfuerzo, implica evolución -desde
el signo de la caverna al arma para la
defensa-. Lo contrario es el tubo de neon,
la instalación con un neon aquí y otro
allá, que ni siquiera tienes que hacerlo
tú porque lo encargas a especialistas. No
es un fenómeno exclusivamente occidental,
de modo que será signo de estos tiempos.
Y todo eso convive con la pintura y con la
escultura. inexplicablemente. Los ositos
de peluche con coñito, ositos de peluche
con orejitas, ositos de peluche con esto o
aquello, conviven al lado de
espectaculares esculturas de Chillida, por
ejemplo, o sea que no han conseguido
desplazar al Arte con mayúsculas.
¿TODO VALE?
- Abbé Nozal:
Quizá se trate del momento que vive el
mercado del arte, donde parece imponerse
el slogan "todo vale", en su
doble sentido, claro. El experto se ha
arrogado la capacidad de discernir sobre
el contenido de la obra de arte y marcar
la tendencia, como ocurre en el mundo de
la moda. El público asiste al espectáculo
convencido de que le hablan en otro
idioma, no entiende nada. El amante del
arte ha pasado de coleccionista a
inversor, un inversor ciego que pone su
dinero en manos del galerista de confianza
y se sienta a la espera de resultados. Así
las cosas, el artista parece haber
entendido que el marketing se encargará
de hacer valer cualquier obra y que, en
consecuencia, todo da lo mismo, mejor
cuanto más vacío de contenido porque así
queda más espacio para el crítico
especialista. Sí, ese parece ser el
mensaje, que todo da igual.
- Eduardo Úrculo:
¿Todo da igual? ¡A mi no me da todo
igual! Y he de decirlo aunque estas
manifestaciones supongan que algún
cretino venga a considerarme pasado de
rosca o anticuado.
- Abbé Nozal:
¿Quién puede dictaminar tal cosa? Porque
ésa es la cuestión: ¿Quién dictamina?
- Eduardo Úrculo:
Sí, efectivamente, esa es la cuestión.
Son los grupos de poder quienes
dictaminan. Pasa como con los premios. El
Cervantes, El Novel...
- Abbé Nozal:
Pero detrás de un premio como los que
citas hay unos hombres con nombre y
apellidos...
- Eduardo Úrculo:
El mundo del arte lo mueven las galerías.
La diferencia entre estar y no estar en
una galería viene a ser como la de
existir o no existir. En tal sentido yo le
debo la existencia a la Galería Metta,
que dirige Carmen Gamarra.
- Abbé Nozal:
Gracias por despreciar mi libertad.
- Eduardo Úrculo:
Yo he estado por libre hasta hace apenas
dos años y eso tiene un precio, un precio
muy caro. Por ejemplo: mi obra no está en
las colecciones públicas de los ochenta.
Sí es verdad que hay alguna obra suelta,
e importante, por ejemplo la escultura de
la Estación de Atocha, que me encargan a
finales de los ochenta cuando Moneo
reestructura la estación, pero es algo
aislado. Las grandes colecciones que se
formaron en los ochenta, como la del ICO,
la de Telefónica, etc, no tienen obra mía
porque estas instituciones compran
directamente a Galerías. Esto es, tu obra
tiene que moverla una Galería, y según
la importancia de ésta, tu obra llegará
más o menos lejos. Es evidente que si tu
obra la mueve la Marlborough, pues llegará
donde quieras.
- Abbé Nozal:
Bien, hablaré con Marías, Isabeles y
Alexandras. Cualquier sitio a excepción
del Vaticano.
- Eduardo Úrculo:
Yo creo que hoy el poder del mundo del
arte lo ostentan claramente las grandes
galerías. Ni siquiera tienen la
contestación que en anteriores décadas
les daban las revistas, hoy prácticamente
desaparecidas o cambiando de formato,
adaptándose a internet. Sin embargo las
galerías ya están en internet y hoy la
información circula directamente entre
galerías y la obra se comercializa a través
de internet.
- Abbé Nozal:
Ese es el espacio y el concepto por donde
me muevo desde hace un lustro, qué me vas
a contar. Ya hace tiempo que pedí la baja
del lugar donde nací y me apunté a una
existencia virtual en este Nuevo Mundo,
con mayúsculas. Efectivamente, también a
internet llegan los grupos de poder, pero
no solamente las galerías de arte.
LA BIENAL DE
VALENCIA: UN TIMO DE 900 MILLONES
- Eduardo Úrculo:
Sí, claro, los grupos de poder no
empiezan y terminan en las galerías de
arte, hay otros estamentos del ámbito de
la empresa y del mundo político que también
influyen de manera decisiva. Mira, un
ejemplo desternillante de estos mismo días:
La Bienal de Valencia. ¡Vaya un tinglado
tan increíble que están montando!
- Abbé Nozal:
Algo he oído al respecto. Un presupuesto
de muchos millones repartidos por Consuelo
Ciscar, y el nombramiento como comisario
de Achille Bonito Olliva, que se encargará
de todo...
- Eduardo Úrculo:
Y en lo pensado por Achille Oliva no hay
ni un cuadro, manda cojones, porque dice
que quiere algo vivo, olores, que nos va a
enseñar a oler a mierda, a oler a lejía,
etc. ¡Pero, oiga, que ya está muy visto
y muy olido, por favor! En fin, si nadie
lo remedia, el gran hechicero, después
del derribo de la trasvanguardia, viene
aquí otra vez a sacar la pela, a trincar
y, hala, de vuelta a Italia. Y todo se va
a montar con dinero del erario público,
una bienal donde no va a haber ni un
cuadro de un pintor, ni siquiera de un
pintor valenciano, ni de Juan Genovés ni
de Manolo Valdés. No sé, que ponga las
instalaciones que quiera, los sacos de
cemento reglamentarios, las piedras, etc,
pero, joder, estamos en Valencia, pon a
Valdés, en fin, a algún pintor
valenciano. No, ya digo que vivimos un
momento de entontecimiento, público.
Entontecimiento público pagado con dinero
público, lo cual es el colmo. Y esto a mí
me indigna.
- Abbé Nozal:
Quien paga, manda. Ese es el problema. Hoy
-y acaso siempre- el dinero tiene color
político... y yo no podré entender nunca
cómo hostias puede un político hablar de
arte y luego pagar al artista... con ese
dinero.
- Eduardo Úrculo:
Es que me parece absurdo que esta señora,
Consuelo Ciscar, haya tenido que traer a
estos carcamales que ya no venden una
escoba en ninguna parte, ni en Nueva York
ni en ninguna ciudad italiana. Y trae a
Achille y a xx para que monten un tinglado
donde desembarquen los modistos italianos,
Armani a la cabeza, y los del olor y el
perfume después. ¡Bueno pues que lo
llamen Pasarela Valenciana pero no Bienal
de Arte! Y oficialmente parece ser que el
presupuesto es de 900 millones, o sea el
botín, porque estos son como Harry el
Sucio, llegan, cogen la pasta y trincan.
¡Y nadie dice nada!
- Abbé Nozal:
Bueno, ya lo estamos diciendo. Tengo
entendido que también Eduardo Arroyo se
despachó a gusto recientemente, mostrando
su oposición a la Bienal.
- Eduardo Úrculo:
Cierto, Eduardo Arroyo, este buen amigo al
que admiro mucho. Es que estas cosas hay
que decirlas. Nos hemos pasado la vida
protestando por todo y ahora sin embargo
¿nos callamos? Pues no, yo no me callo. Y
si a esta señora hay que decírselo, a
Consuelo Ciscar, que maneja los dineros
del arte y la cultura en Valencia, se lo
digo: mire usted, le han estafado, le han
timado, le han dado el tocomocho.
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